La colonoscopia es un examen del intestino grueso y una de las pruebas más útiles de la medicina digestiva. Le permite al gastroenterólogo ver directamente el revestimiento del colon, lo que hace posible encontrar —y muchas veces extirpar— pequeños crecimientos mucho antes de que causen problemas. Si la idea del procedimiento le genera nervios, le ocurre a muchas personas. Entender lo que realmente sucede, paso a paso, le quita gran parte del misterio.
Por qué es importante la colonoscopia
La mayoría de los cánceres colorrectales comienzan como pólipos: pequeños crecimientos en la pared interna del colon que al principio son inofensivos y cambian lentamente a lo largo de muchos años. Cuando se encuentra un pólipo durante una colonoscopia, por lo general puede extirparse en ese mismo momento, lo que significa que la prueba no solo detecta el cáncer, sino que puede ayudar a evitar que llegue a desarrollarse.
La colonoscopia también es una herramienta de diagnóstico. El sangrado rectal, la diarrea que no cede, el dolor abdominal sin explicación, los niveles bajos de hierro o un cambio duradero en los hábitos intestinales son motivos por los que un gastroenterólogo puede recomendar el examen. Y como el cáncer colorrectal en etapas tempranas muchas veces no causa ningún síntoma, cumplir a tiempo con las pruebas de detección es importante incluso cuando usted se siente perfectamente bien.
¿Qué sucede antes del procedimiento?
El colon debe estar vacío para que el médico pueda ver su revestimiento con claridad, así que la preparación es la parte que usted hace en casa. Durante el día previo al examen, aproximadamente, usted sigue instrucciones específicas de dieta y toma una solución laxante recetada que limpia el intestino. La preparación rara vez es el paso favorito de nadie, pero hacerla a conciencia es lo que permite detectar incluso anomalías pequeñas.
Su equipo médico también revisa de antemano sus medicamentos y su historia clínica, para que el día del procedimiento transcurra de forma segura y sin contratiempos.
¿Qué sucede durante una colonoscopia?
El día del examen usted recibe sedación, y la mayoría de las personas duermen durante el procedimiento y recuerdan poco o nada de él. El gastroenterólogo guía con cuidado a través del colon un tubo delgado y flexible, equipado con una luz y una pequeña cámara, mientras examina el revestimiento en una pantalla.
Si aparece un pólipo u otra área que genere duda, por lo general puede extirparse o tomarse una muestra durante el mismo examen, sin necesidad de una cirugía aparte. El examen en sí suele durar menos de una hora, y usted regresa a casa el mismo día cuando pasa el efecto de la sedación, acompañado de alguien que pueda llevarle.
Por qué importa la colonoscopia
Como los pólipos precancerosos pueden extirparse antes de que se conviertan en algo peor, la colonoscopia es una de las pocas pruebas que realmente puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, y no solo detectarlo más temprano. También ofrece respuestas claras cuando los síntomas necesitan una explicación, lo que ayuda a orientar las decisiones de tratamiento.
Cuándo comenzar las pruebas de detección, y con qué frecuencia repetirlas, depende de su edad, su salud personal y sus antecedentes familiares; por eso el plan correcto es individual. Si le corresponde hacerse una prueba de detección, o tiene síntomas que ha estado postergando, hable con un gastroenterólogo sobre el momento más adecuado para usted.
