El esófago de Barrett es una condición en la que el revestimiento de la parte baja del esófago — el tubo que lleva los alimentos de la boca al estómago — cambia y se vuelve parecido al revestimiento del intestino. Suele desarrollarse tras años de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), cuando el ácido del estómago irrita el esófago una y otra vez.
El esófago de Barrett no es cáncer, y la mayoría de las personas que lo tienen nunca desarrollan cáncer. Sin embargo, aumenta en cierta medida el riesgo de un cáncer de esófago, y por eso los médicos lo vigilan a lo largo del tiempo.
Síntomas comunes
El esófago de Barrett no causa síntomas por sí mismo. La mayoría de las personas lo descubren durante una evaluación por síntomas de reflujo de larga data, como acidez (agruras), regurgitación de comida o líquido agrio, dificultad para tragar o molestias en el pecho. Algunas personas con esófago de Barrett nunca han tenido acidez notable.
Cómo se diagnostica
La única manera de diagnosticar el esófago de Barrett es con una endoscopia superior. Mientras usted está sedado, el médico pasa por la boca un tubo delgado y flexible con una cámara y examina el esófago. Se toman pequeñas muestras de tejido (biopsias) que se estudian bajo el microscopio para confirmar el cambio y buscar células precancerosas, llamadas displasia.
Tratamiento y vigilancia
El manejo se centra en controlar el reflujo y vigilar el tejido a lo largo del tiempo. Los medicamentos que reducen el ácido, junto con medidas como controlar el peso y evitar las comidas tarde en la noche, ayudan a proteger el esófago.
Su gastroenterólogo le recomendará un calendario de endoscopias de vigilancia periódicas según los resultados de sus biopsias. Si se encuentra displasia, existen tratamientos que se realizan a través del endoscopio para extirpar o destruir el tejido anormal, con el objetivo de tratarlo antes de que avance.
Cuándo consultar a un gastroenterólogo
Hable con un gastroenterólogo si ha tenido acidez o reflujo durante muchos años, sobre todo si ocurre varias veces por semana o requiere medicamento a diario. La dificultad para tragar, la sensación de que la comida se atora, la pérdida de peso involuntaria, el vómito con sangre o las heces negras merecen una evaluación pronta. Si ya le diagnosticaron esófago de Barrett, cumpla con sus citas de vigilancia recomendadas aunque se sienta bien.
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