La enfermedad de Crohn es una forma crónica de enfermedad inflamatoria intestinal, o EII, en la que el sistema inmunitario provoca una inflamación continua en el tubo digestivo. La inflamación puede aparecer en cualquier punto de ese trayecto, aunque con mayor frecuencia se asienta donde el intestino delgado se une con el colon. Suele afectar segmentos salteados del intestino, dejando tramos sanos entre ellos, y puede penetrar las capas más profundas de la pared intestinal.
La enfermedad de Crohn suele alternar entre períodos activos, llamados brotes, y períodos más tranquilos llamados remisión. Es una condición de por vida, pero el tratamiento ha avanzado de manera constante y muchas personas la mantienen bien controlada durante años.
Síntomas comunes
Los síntomas frecuentes incluyen dolor o cólicos abdominales, diarrea persistente, fatiga, menos apetito y pérdida de peso. Algunas personas desarrollan llagas en la boca o dolor y supuración alrededor del ano.
Como la inflamación es profunda, la enfermedad de Crohn puede crear complicaciones con el tiempo, como segmentos estrechados del intestino llamados estenosis o túneles anormales de conexión llamados fístulas. También puede causar síntomas fuera del intestino, como dolor en las articulaciones, problemas de la piel e irritación de los ojos.
Cómo se diagnostica
Ninguna prueba por sí sola resuelve la pregunta, así que su gastroenterólogo reúne evidencia desde varios frentes. Los análisis de sangre y de heces buscan inflamación y descartan infecciones. Una colonoscopia con biopsias examina el colon y el final del intestino delgado, mientras que estudios de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética muestran los segmentos del intestino delgado que un endoscopio no alcanza con facilidad. En conjunto, estos resultados confirman el diagnóstico y ubican dónde está activa la enfermedad.
Tratamiento y manejo
El tratamiento busca calmar la inflamación, aliviar los síntomas y mantener la remisión. Las opciones van desde medicamentos antiinflamatorios e inmunomoduladores hasta terapias biológicas que bloquean pasos específicos del proceso inflamatorio. Una buena nutrición y un seguimiento regular fortalecen cualquier plan, y dejar de fumar importa muchísimo, porque fumar hace que la enfermedad de Crohn sea más difícil de controlar.
Algunas personas con el tiempo necesitan cirugía para reparar una estenosis o una fístula, o para extirpar un segmento muy dañado del intestino. La cirugía no cura la enfermedad de Crohn, pero junto con el tratamiento médico continuo puede devolver la comodidad y el funcionamiento diario.
Cuándo hablar con un gastroenterólogo
Consulte a un gastroenterólogo si tiene diarrea persistente, dolor abdominal recurrente, pérdida de peso sin explicación o sangre en las heces. Si usted ya vive con la enfermedad de Crohn, mantenga informado a su equipo médico sobre los brotes, los síntomas nuevos o los efectos secundarios de los medicamentos. Una relación constante con su gastroenterólogo es clave para vivir bien con esta condición.
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