La hemocromatosis es una condición en la que el cuerpo absorbe y almacena demasiado hierro. La forma más común es hereditaria y se presenta en familias.
Con el paso de los años, el exceso de hierro se acumula en los órganos — especialmente el hígado, pero también el corazón, el páncreas, las articulaciones y la piel — y puede dañarlos. Detectada a tiempo, la hemocromatosis es una de las causas de enfermedad hepática más tratables.
Síntomas comunes
En sus etapas tempranas, la hemocromatosis a menudo no causa síntomas; muchas personas se detectan por análisis de sangre de rutina o por estudios familiares. Cuando aparecen síntomas, suelen ser generales: fatiga, dolores articulares (clásicamente en los nudillos) y molestias abdominales. Los signos más tardíos pueden incluir un tono de piel bronceado o grisáceo, diabetes, problemas cardíacos o señales de enfermedad hepática. Como estos cambios se desarrollan lentamente, el diagnóstico es fácil de pasar por alto sin pruebas.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico comienza con análisis de sangre que miden el hierro, generalmente la ferritina y la saturación de transferrina. Si están elevadas, una prueba genética puede confirmar la forma hereditaria. Su médico también puede revisar las pruebas hepáticas en sangre y usar imágenes — como una resonancia magnética especializada o una elastografía — para estimar la acumulación de hierro y buscar cicatrización. Como la condición es hereditaria, generalmente se aconseja que los familiares cercanos de una persona con hemocromatosis también se hagan la prueba.
Tratamiento
El tratamiento es sencillo: se extrae sangre a intervalos regulares, un proceso llamado flebotomía terapéutica que se siente muy parecido a donar sangre. Cada sesión elimina hierro junto con la sangre y, con el paso de los meses, las reservas de hierro del cuerpo vuelven hacia lo normal. Después, las sesiones de mantenimiento unas cuantas veces al año suelen mantener el hierro en un rango seguro.
A las personas con hemocromatosis generalmente se les aconseja evitar los suplementos de hierro y las dosis altas de vitamina C, limitar el alcohol y no comer mariscos crudos, que representan un riesgo particular de infección cuando el hierro corporal está alto.
Cuándo consultar a un gastroenterólogo
Consulte a un médico si sus análisis muestran hierro o ferritina elevados, si un familiar cercano tiene hemocromatosis, o si presenta a la vez fatiga inexplicada, dolor articular y pruebas hepáticas anormales. Un gastroenterólogo puede confirmar el diagnóstico, revisar si el hígado se ha visto afectado y establecer un plan de tratamiento y seguimiento.
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