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Entienda el síndrome del intestino irritable con diarrea (SII-D)

El síndrome del intestino irritable con diarrea es un trastorno común y manejable que causa dolor abdominal junto con evacuaciones sueltas frecuentes. Conozca cómo se diagnostica y las muchas maneras de controlar los síntomas.

El síndrome del intestino irritable, conocido como SII, es un trastorno crónico del funcionamiento del intestino, no una enfermedad que lo dañe. En el SII, el intestino es especialmente sensible y las contracciones musculares que mueven su contenido pueden perder el ritmo. Cuando el resultado principal son evacuaciones sueltas o líquidas frecuentes, la condición se llama SII con diarrea, o SII-D.

El SII-D puede ser muy molesto y, a veces, incómodo en la vida diaria. Sin embargo, no lesiona el intestino ni conduce al cáncer. Con un diagnóstico preciso y un plan personalizado, la mayoría de las personas logra controlar mucho mejor sus síntomas.

Síntomas comunes

Los síntomas centrales son dolor o cólicos abdominales relacionados con las evacuaciones, junto con heces sueltas más frecuentes de lo normal. Muchas personas también notan hinchazón, gases, moco en las heces o urgencias repentinas que hacen difícil posponer una visita al baño.

Los síntomas suelen ir y venir, y el estrés, ciertos alimentos o el mal sueño pueden activarlos. El sangrado, la fiebre, la pérdida de peso o los síntomas que lo despiertan por la noche no son típicos del SII y siempre deben informarse a su equipo médico.

Cómo se diagnostica el SII-D

Ninguna prueba por sí sola confirma el SII. Su gastroenterólogo comienza con una revisión cuidadosa de sus síntomas y su historia clínica, seguida de un examen físico. Con frecuencia se piden análisis de sangre y de heces para descartar condiciones parecidas, como la enfermedad celíaca, una infección o la enfermedad inflamatoria intestinal. Según su edad y sus factores de riesgo, puede recomendarse una colonoscopia para asegurarse de que nada más explique el cuadro.

Tratamiento y manejo

La atención suele comenzar con medidas cotidianas: identificar los alimentos que le provocan síntomas, comer en horarios regulares, limitar la cafeína y el alcohol, y encontrar maneras prácticas de manejar el estrés. Algunas personas mejoran con un plan de alimentación estructurado, como una dieta baja en ciertos carbohidratos fermentables, que conviene seguir con orientación profesional.

Cuando los cambios de estilo de vida no bastan, los medicamentos pueden aliviar los cólicos, disminuir la diarrea o actuar sobre la comunicación entre el intestino y el cerebro. Ninguna receta única sirve para todos, así que su gastroenterólogo ajustará las opciones a su patrón de síntomas con el tiempo.

Cuándo hablar con un gastroenterólogo

Consulte a un gastroenterólogo si la diarrea o el dolor abdominal regresan una y otra vez, limitan su trabajo o sus viajes, o simplemente le preocupan. Busque atención pronto si nota sangre en las heces, pérdida de peso sin explicación o fiebre, o si en su familia hay antecedentes de cáncer de colon, enfermedad celíaca o enfermedad inflamatoria intestinal. Un diagnóstico seguro es el primer paso hacia el alivio.

¿Preguntas sobre su atención?

Esta página es educación general, no un consejo médico personal. Su equipo de atención con gusto le explica lo que significa para usted.