El hígado filtra la sangre, procesa los nutrientes y los medicamentos, y produce proteínas que el cuerpo necesita. La enfermedad hepática es cualquier condición que le impide hacer ese trabajo, incluidos el hígado graso, las hepatitis virales, la enfermedad hepática por alcohol y las condiciones hereditarias o autoinmunes.
La forma más común hoy en día es el hígado graso, en el que se acumula grasa dentro de las células del hígado. Está estrechamente ligado al peso corporal, la diabetes y el colesterol, y por lo general no causa síntomas hasta que está avanzado. Cuando una lesión continua cicatriza el hígado, esa cicatrización se llama fibrosis; la cicatrización grave y extendida se llama cirrosis.
Síntomas comunes
La enfermedad hepática temprana suele ser silenciosa, y por eso a menudo se descubre en análisis de sangre de rutina. Cuando aparecen señales, pueden incluir fatiga, molestias en la parte superior derecha del abdomen, náuseas, comezón, moretones con facilidad, hinchazón en las piernas o el abdomen, y color amarillento de la piel o los ojos (ictericia). La orina oscura y las heces pálidas también pueden señalar un problema del hígado o de las vías biliares.
Cómo se evalúa la enfermedad hepática
La evaluación suele comenzar con análisis de sangre que miden las enzimas y la función del hígado, junto con pruebas para hepatitis virales y otras causas específicas. Comúnmente se usa una ecografía para observar el hígado. Un estudio sin dolor llamado elastografía hepática mide la rigidez del hígado para estimar la cicatrización, y muchas veces evita la necesidad de una biopsia; la biopsia hepática se reserva para los casos en que el diagnóstico sigue sin estar claro.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende de la causa. Para el hígado graso, la base es una pérdida de peso gradual mediante la alimentación y la actividad física regular, junto con un buen control de la diabetes, la presión arterial y el colesterol; incluso una pérdida de peso modesta puede reducir la grasa en el hígado.
Las hepatitis virales pueden tratarse con medicamentos antivirales. Sea cual sea la causa, limitar el alcohol, revisar todos los medicamentos y suplementos con su médico y mantenerse al día con las vacunas recomendadas ayuda a proteger el hígado. El seguimiento regular muestra si el hígado está mejorando o si la cicatrización avanza.
Cuándo consultar a un gastroenterólogo
Consulte a un gastroenterólogo si sus análisis muestran enzimas hepáticas elevadas, si las imágenes muestran grasa en el hígado, o si tiene factores de riesgo como diabetes y nunca le han revisado el hígado. Busque atención pronto si presenta ictericia, vómito con sangre, heces negras, confusión nueva o hinchazón rápida del abdomen — pueden ser señales de enfermedad avanzada y requieren atención urgente.
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