La colitis ulcerosa es una condición crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error el revestimiento del intestino grueso, causando inflamación y pequeñas llagas abiertas. Pertenece a un grupo de trastornos conocido como enfermedad inflamatoria intestinal, o EII. A diferencia de la enfermedad de Crohn, que puede afectar cualquier parte del tubo digestivo, la colitis ulcerosa se limita al colon y al recto y afecta el revestimiento más interno.
La condición suele alternar entre brotes, cuando los síntomas están activos, y remisión, cuando el intestino está en calma. Con mayor frecuencia comienza en adultos jóvenes, pero puede aparecer a cualquier edad.
Síntomas comunes
Los síntomas típicos incluyen diarrea que puede contener sangre o moco, dolor abdominal tipo cólico y una necesidad frecuente o urgente de evacuar. Durante los brotes, algunas personas también tienen fatiga, poco apetito, pérdida de peso o fiebre.
Como el sistema inmunitario está involucrado, la colitis ulcerosa a veces causa problemas fuera del intestino, como dolores en las articulaciones, cambios en la piel o irritación de los ojos. La gravedad varía mucho de una persona a otra y puede cambiar con el tiempo.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico reúne varias piezas de información. Los análisis de sangre y de heces buscan inflamación, anemia e infección. La prueba central es la colonoscopia, que permite a su gastroenterólogo examinar directamente el revestimiento del colon y tomar pequeñas muestras de tejido llamadas biopsias. Los resultados de las biopsias confirman el diagnóstico y ayudan a distinguir la colitis ulcerosa de otras condiciones, incluida la enfermedad de Crohn.
Tratamiento y manejo
El tratamiento busca calmar la inflamación, aliviar los síntomas y luego mantener la enfermedad en remisión. Se usan varias familias de medicamentos, desde antiinflamatorios que actúan dentro del intestino hasta terapias que regulan la respuesta inmunitaria. La mejor opción depende de cuánto colon está afectado y de qué tan activa está la enfermedad.
La mayoría de las personas controla la colitis ulcerosa con medicamentos y seguimiento regular. La cirugía para extirpar el colon se reserva para la enfermedad grave que no responde al tratamiento o para ciertas complicaciones. Como la inflamación de muchos años puede aumentar lentamente el riesgo de cáncer de colon, su gastroenterólogo también establecerá un calendario de colonoscopias periódicas de vigilancia.
Cuándo hablar con un gastroenterólogo
Hable con un gastroenterólogo si tiene diarrea continua, sangre en las heces o dolor abdominal que regresa una y otra vez. Si usted ya vive con colitis ulcerosa, comuníquese con su equipo médico cuando un brote no ceda, aparezcan síntomas nuevos o sus medicamentos le causen dudas. El seguimiento constante es una de las herramientas más sólidas para mantenerse en remisión.
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